It’s a long road.

Empieza otro mes y es posible que tu que estás leyendo estas líneas,te hayas apuntado a CrossFit o a alguna otra actividad,te hayas planteado cambiar de vida definitivamente o estés pensando en hacerlo y te de cierto respeto,miedo o pánico hacerlo, y no sepas por donde empezar.

Los cambios definitivos de vida son difíciles,pero no imposibles.

He visto transformaciones personales que harían saltar las lágrimas a muchos de esos coaches motivacionales de Instagram y todas han tenido como puntos en común un gran compromiso con el trabajo y una filosofía del esfuerzo bien definida.

Hay muchas maneras de sobrevivir al cambio.Ésta no es la única pero es una de ellas.

Reconoce la necesidad del cambio

Si te lo estás planteando es que ya has descubierto que algo no funciona bien. Puede que tu imagen en el espejo te produzca rechazo, o que eches en falta algún tiempo pasado mejor.No te reconoces dentro de tu propia vida.En algún momento mezclaste aquel trabajo, con esa hipoteca y tus posesiones pagadas en cómodos plazos, y aquel ser humano que conociste desapareció entre autoimpuestas obligaciones adultas.Dejarse llevar por la corriente siempre tiene un precio.

Los seres humanos somos organismos complejos que necesitan un poco de adversidad y algún obstáculo frecuente para mejorar.

Nuestra salud funciona así.Un estado de comodidad constante la empeora soberanamente. Tus horas con el culo apoltronado, el exceso de caprichos y la inactividad física son un callejón sin salida hacia la desidia y la enfermedad.

Si has sentido esa falta de energía, esa apatía constante y esa sensación de vivir en una rueda constante de Netflix, sofá y debilidad por la comida basura y sientes que necesitas salir de ese agujero, enhorabuena, estás a un paso de tocar fondo.

Rebélate contra tus viejos hábitos y comportamientos.

Todos tenemos mecanismos adquiridos. La mente tiende a jodernos llevándonos siempre a su terreno.

Gran parte de esa vida y esos hábitos deben ser enviados al fondo del cubo de la basura.

Estar donde estás no es una casualidad.Nadie te obligó a nada.Tu adquiriste esos hábitos y estos te llevaron donde estás.Si no cambias la dirección acabarás en el mismo puerto.

No es cuestión de lamentarse y autoculpabilizarse.

Es cuestión de acción.Quiero algo distinto, hago algo distinto.

No puedes cambiar el pasado pero si puedes hacerte responsable de que tu futuro sea radicalmente distinto. Si estabas reconociéndote en las líneas leídas allá arriba,aprieta fuerte los puños,pues la vida es lucha como decia Séneca, y esta vez te toca pelear.

Se consistente y persistente.

Es muy posible que recaigas alguna vez.

La fuerza de voluntad necesaria para lograr un gran cambio cuando vienes de una situación así,no viene dada, debe ser entrenada continuamente. Tómalo como una carrera de larga distancia donde puede que caigas alguna vez, pero si tienes las cosas claras retomarás pronto la senda del cambio. Lo importante no es dónde estés en cada momento, sino dónde vayas a llegar finalmente.

Fallar es parte del aprendizaje.Acéptalo y aliméntate de los errores como se alimentan las llamas de los obstáculos que tienen por delante.

Define un punto B. Donde quieres llegar.Sin tapujos.

Márcate una meta clara.Mójate por una vez en tu vida y comprométete a llegar hasta el final.A ese punto final no le importan tus excusas,tus vicios burgueses,tus aburridos influencers, tu ropa o la última serie de moda. Le importa lo que eres capaz de dar a cambio para llegar ahí.

Tus canciones de triunfitos y  listas guapis de Spotify no son la banda sonora del sitio a donde vas. Entrégate a los decibelios.Cuando las cosas se ponen feas,Los duros suben el volumen.

Define un punto A.

Establece un punto de partida.Que sea una descripción honesta y nada sentimental de tu estado actual.

Necesitamos un balance de daños crudo y sin filtrar.

Dónde estás, en qué estado te encuentras y qué grado de esfuerzo estas dispuesto a aceptar.

Cualquier mala valoración de éstos “daños” pueden convertirse en un torpedo en tu linea de flotación en medio de tu travesía hacia la tierra prometida.

No existe un “yo fuí”.A nadie importa ese “yo hacía”.No hay pasado ni futuro.La cruda realidad presente es tu punto de partida.

Empieza un programa de entrenamiento.Busca ayuda si la necesitas.

Es el cambio que necesitas.El tipo de estrés que te hará evolucionar.Es el compromiso con él, lo que te hará coger la fuerza mental que necesitas para poder evolucionar y aguantar lo que te viene encima.

No demores el inicio.No hay un “el proximo lunes”.Lo necesitas ya.

Construye una base sólida.

Imagina un largo historial de entrenamiento y acepta la trayectoria más larga que puedas imaginar.Si lo quieres para dentro de tres meses deberías haber empezado hace tres al menos.

Sigue los designios de tu entrenador y céntrate en el aprendizaje. Aprende esos movimientos como si tu vida dependiera de ellos(en parte lo hace) y poco a poco empezarás a ver una transformación física y mental que no habías conocido antes.

El camino hacia ese “tu mejor versión” debería llevarte toda la vida.No es una meta.No “llegarás”:Es un ideal hacia el que moverte.

No pongas demasiada atención en la parte física.

La parte física es la más sencilla.La derrota asomará antes en tu cabeza.

Si piensas que es difícil, lo será.Si tratas el entrenamiento como un trabajo pesado, lo será.

El hecho de que vayas diciendo por ahí que es muy difícil solo es retroalimentación social.

No necesitas espectadores.

No necesitas la aprobación de otros habitantes de Instagram a los que no importas realmente. Déjalos fuera de ésto.

Libérate de tu cabeza.

Cambia tu actitud.Haz un balance totalmente honesto de tu situación actual.

Prepárate para decepcionarte una y otra vez.

Define lo que quieres en su lugar.Claramente.

Lo que quieres debe ser algo preciso y factible.

Entrenar “algunos días” o perder “algún kilo” no te llevarán a tierra firme.

Un objetivo poco realista acabará con tus nobles pretensiones.

Inténtalo una y otra vez.Falla una y mil veces.Pregúntate el por qué.Pregunta a tu entrenador el por qué.

Arriésgate.Imita, insiste y resiste.

La voluntad también se entrena.

Cuando la cabeza te diga que no, da otro paso.

Cuando creas que no puedes llegar mas lejos, sigue avanzando.

Cuando tengas la certeza de haber dado todo lo que tienes,cuando hayas ido mas lejos de lo que creías que jamás podrías, y sepas que en unos meses mirarás atras, sin cuestionarte ni arrepentirte, estarás preparad@ para fallar.

Pero apúntatelo y toma nota.

Después de fallar, y lo harás, vendrá el dia siguiente y otro más detrás de ese.

Si no puedes entrenar, observa.

Si no puedes observar escucha.

Si realmente quieres aprender, puedes aprender de todo, y de vez en cuando lo harás.

Cogerás aquello que sabes y seguirás haciéndolo.

Y el camino se levantará para recibirte.

 

*Adaptado e inspirado por La receta, de Mark F Twight.

 

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